|
El último tiempo me di cuenta de mi desconexión con Dios.
Claro, la primer y más importante pregunta sería "¿Cual Dios?" si somos un poquitito gnostics. Otra pregunta válida que podriamos hacer es "¿Y qué es Dios para vos?"
Y la verdad, es que no tengo la +puta idea.
Y ahí es donde rádica todo el asunto de este escrito de hoy.
Vengo de familia judia, así que desde chico estuve rodeado, en mayor o menor grado, por la concepción de Yavhe (OH! MALDITO DEMIURGO!!!! 🤣). Nunca fui creyente ni practicante, pero es algo que quedo atascado en mi cerebro por ir al templo desde chico y todas esas cosas.
El tiempo fue sucediendo, yo fui teniendo mis flashes -espirituales- y la idea de Dios fue mutando, fue transformandose, aprendí algunas cosas, desaprendí algunas otras y así, como muchos, fui armandome un muñeco de chicle de "DIOS"
Y llegado el momento, llegué a una rama gnóstica, que mucho me brindó, que me hizo sentir que con un poco de su entendimiento, yo había traspasado una barrera espiritual inmensa, había llegado a otras ligas. Pero con el pasar del tiempo, me dí cuenta que había entrado regaladísimo a un egregor que no me pertenecía.
Si, hay cosas que hoy sigo de acuerdo con lo que se plantea. Pero la esencia, el núcleo del planteo, me terminó haciendo mas mal que bien.
Y es que en todo esto -y no digo que sea por la gnosis per se- sino por mi permeabilidad a comprar cualquiera, me alejé de algo primordial y esto repercutió profunda e inmensamente en mí.
Perdí mi conexión con Dios.
Cualquier tipo de "cosa" que pudiese estar por encima mío, se convirtió en un enemigo al cual destronar. Cualquier -fuerza- más grande, superior... era un objetivo, un target al que tenía que aniquilar y sentarme en su trono, porque lo único que existe es el propio Espíritu, y todo lo demás son imitaciones usurpadoras.
Esta línea de pensamiento, se me metió profundamente en el ser, como una garrapata que me iba succionando vitalidad, alegría, goce...
La Desconexión con Dios me empezó a afectar, no conscientemente, obvio. Y ahí es cuando tuve un atisbo de -darme cuenta-
Dios, esa "partícula" que reside en el core de mi mismo, en lo más profundo, en el centro centrísimo de mi mandalala... ¡La aniquilé!
El haberlo hecho, me dejo en pelotas ante la inmensidad. Imaginate que ya de por sí, estamos en pelotas ante la inmensidad, pero ahora... sin Dios de mi lado! La puta madre, que pelotudo.
La desconexión con Dios empezó a repercutir en mi cuerpo, dolores específicos en áreas que tratan sobre la tierra, sobre la estructura y el sostén.
Me molestaba (y muchas veces me dolía) la cadera, la cintura, los pies, las rodillas... ¿Pero cómo puede ser? si las prácticas que hago resuelven estos temas... Me abrí, me animé a tocar puntos blandos de mí, tome sesiones de cosas simil biodecodificación, esto y lo otro. Y las molestias seguían ahí.
Hasta que pude entender que no había nada de estas cosas que pudieran "quitarme" el dolor, o entender el síntoma. Porque era algo profunda y netamente espiritual.
Me había separado de Dios. Y en esta separación, que supuestamente era la de una batalla contra dios mismo, para liberarme de su ilusión de la trampa de Maya... me tendí una trampa a mi mismo, la batalla que había creado, era la de estar en constate estado de guerra, todo el tiempo alerta, sin descanso ni reparo.
Mi tema estructural, de tierra, de sustento, no era por otro lado... Estaba entrenando el cuerpo con prácticas checkeadas para estos dolores que tenía, pero igual... economicamente super bien, viviendo en un lugar hermoso... La "falla" no estaba ahí. Estaba en un aspecto profundo, tenía que hasta atravesar mi psique, debía introducirme en lugares tan internos, que hasta el día de hoy, suele aterrarme con lo que puedo encontrar.
Entendí en un lapso de días, que haberme separado de Dios, me estaba afectando de una manera silenciosa, que tenía que volver a generar esa alianza divina en el interior...
Pero... ¿¡QUÉ ES DIOS!?
No tengo la +puta idea.
Estoy intentando por ahora, encontrar eso. ¿Dios será confianza, sera fé, será alegría, vitalidad?
Supongo que de esto también trata el viaje espiritual, de perder y volver a ganar con honores, y no porque vino dado. Una suerte de Conquista Interna...
El viaje viene siendo de volver a reencontrarme con Dios, con lo que sea que es Dios. Si, hay una vocecita adentro que me dice "Dios es el Demiurgo! Cuidado, te está engatusando".
Pero si entro en estados de calma, de silencio... Me doy cuenta de que eso no es así. Sin duda existe un Demiurgo, o un malvado, o un carcelero, o un predador. Y puede que intente disfrazarse de Dios, pero eso no quita que exista Dios mismo, capaz no como una "entidad" sino como una esencia, una sustancia, una perla intrínseca a cada quien.
Me toca entonces, por decisión propia, emprender un recorrido, ir a buscar a Dios, que capaz no sea otra cosa que simplemente abrirme al misterio, a la magia, a la vida en sí misma. Capaz sea de esas busquedas donde no se trata de ir hacia algo, sino de abrirse tanto, que eso viene hacia uno.
Capaz acá puede entrar esa frase de "I don't chase, I attract" (No persigo, atraigo)
Capaz Dios es una potencia electromagnética, que funciona por la menor resistencia posible, que se activa cuando simplemente estoy existiendo en apertura, presencia, magia y misterio...
Capaz...
-
Con esta primer -carta- abro esta sección, esta suerte de diario íntimo pero compartido.
Gracias por leer, Nos encontraremos virtualmente en la próxima (Que espero sea en 2 semanas)
Abrazo!
Ezequiel,
|